Desfiles cívicos o simples espectáculos de entretenimiento La cultura y la historia como espectáculo
Desfiles cívicos o simples espectáculos
de entretenimiento
La cultura y la historia como
espectáculo

Cultura Andina ecuatoriana.
Fuente: Internet. 2026
Cultura afroecuatoriana
Fuente: Internet. 2026
En estos tiempos de la posverdad, donde la fidelidad del reflejo entre la
realidad concreta y su representación ha dejado de tener importancia, la
verdad, no es un producto que represente coherentemente la realidad objetiva.
En los tiempos que vivimos, la verdad se juzga por su presentación, la forma
como se representa, publica y socializa un enunciado.
En esta perspectiva, el discurso posmoderno altera las categorías y conceptos
cognitivos fundamentales para acomodarlas al deseo y voluntad de los
consumidores, sí, consumidores porque la ciencia, el arte, la cultura; bajo el
paraguas del mercado, se han convertido en mercancías de fácil consumo.
En este orden de ideas no es de extrañarse que elementos como la cultura y
sus múltiples componentes e indicadores se hayan convertido en productos
comerciales que en forma de espectáculo se vendan, comercialicen o simplemente
se ofrezcan como insumos de entretenimiento estético, más cercanos a placer
palaciego o grata experiencia turística, antes, que significados
reivindicativos que refieran un contexto histórico cultural real de los
pueblos, de las personas concretas y de las relaciones económico – productivas
que constituyeron la base sobre la que se forjaron dichas poblaciones.
En otras palabras, la cultura como espectáculo se reduce a representaciones
levemente cercanas, a una supuesta realidad histórica, agradablemente decorada
y maquillada para ganar la aprobación y simpatía de un publico acrítico, ávido
de placer y disfrute liviano, superficial; cautivado por la levedad de las
emociones, justificado bajo subjetivismos convencionales de bonito, bueno y
atractivo.
En esta categoría de productos culturales, de atractiva imagen y vaciedad
de contenido se inscribe la gran mayoría de eventos culturales que se
promueven, ejecutan y presentan en las fiestas populares, auspiciadas por los
gobiernos locales provinciales, cantonales y parroquiales.
Espectáculos “culturales” carentes de significado, que se agotan en el
entretenimiento y que se utilizan como justificativo de la inversión cultural a
que les impele la legislación nacional.
En las fiestas cívicas de aniversario, parroquiales, cantonales, agosto mes
de las artes y otras instancias que se pintan como culturales, se presentan
eventos que supuestamente estimulan la actividad cultural, invitando a la
interacción, producción y consumo cultural, sin embargo, frecuentemente son un
conjunto de actos improvisados; determinados por factores como la oferta,
precio, acogida de los consumidores y hasta compromisos políticos.
Lamentablemente, estas programaciones no se fundamentan en un enfoque que
busque recuperar, reforzar, reafirmar nuestra identidad cultural, social, económica,
a través del conocimiento de nuestras raíces histórico culturales, que genere
en las nuevas generaciones sentimientos de pertenencia, y eleve la autoestima,
valorando lo propio, reconociendo y cotizando los caminos trazados y avanzados
por los ancestros.
Mientras los gobiernos locales y otras organizaciones responsables de la
actividad cultural en el ámbito público se tomen la actividad cultural tan a la
ligera, reduciéndola a un espectáculo de entretenimiento, carente de mensaje, seguiremos
observando espectáculos de entretenimiento simplistas, que mal educan a la
niñez que participa en los mismos, distorsionando nuestras raíces históricas, despojándonos
de identidad y dignidad como pueblos en continuo proceso de formación.
Lo expuesto se evidencia, entre otros eventos, en los desfiles cívicos organizados
en los aniversarios parroquiales y cantonales donde niñas y niños se esmeran en
una danza que simbolizan raíces culturales ajenas a nuestro pueblo. Danzas, vestimenta
y ritmos musicales de culturas o parcialidades aborígenes, generalmente de la
sierra ecuatoriana, cuando estas culturas, por más valiosas e interesantes que
sean, no se relacionan directamente con nuestro origen histórico. En tanto se
desconoce o ignora exprofeso la inmensa riqueza cultural de nuestros pueblos,
condenando al silencio y al olvido nuestra propia memoria social.
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| Desfile escolar en Saraguro Fuente: Internet. |
La actividad cultural en las festividades cívicas y populares debe ser un
vehículo para la enseñanza aprendizaje de nuestras tradiciones, costumbres, historia
y diversas expresiones culturales, pero todas ellas situadas en un contexto económico,
social, político y cronológicamente definido.
Es de esperar que el gobierno provincial, los GAds municipales y
parroquiales incluyan en los (PDyOT) planes de desarrollo y organización
territorial (Aunque igual, nunca se ejecutan) agendas culturales quinquenales o
por lo menos anuales que respondan a las necesidades e intereses comunitarios, identificados
en el diagnostico que precede a cada PDyOT.
Esta agenda cultural quinquenal o anual debería ser promovida y financiada
por los gobiernos seccionales, pero, construida con la participación directa de
instituciones u organismos dedicados a la actividad cultural, tales como los núcleos
de la casa de la cultura, gestores culturales, artistas e incluso dirigentes barriales,
a fin que sea un producto democrático, surgido de los propios actores
culturales. Pero todo ello debe ser regulado o al menos delineado por una instancia
competente que brinde capacitación y plataformas de acción, para que la agenda
cultural cumpla con los objetivos señalados.
Fredy Torres Acaro.
29/01/2026.

Muy trazado comentario sobre situaciones verdadera de estar al día con todas celebraciones con tintes de culturales, que su mayoría se prepara y condiciona a maestros y estudiantes a ser partes de estos eventos y cada institución quiere lucirse con ua representación fuera de contexto de la cultura nacional, rica por cierto en sus matices y variedad. Merece destacar también los famosos desfiles cívicos, por cierto les cambiaron de nombre de Bandas de Guerra por Bandas de Gala, pero siguen con mismos golpes y ritmos marciales y bélicos cuando bien pueden cambiar con ritmos de folclor nacional.
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