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Día del liberalismo y del medio ambiente

Día del liberalismo y del medio ambiente

 


El cinco de junio de cada año en el Ecuador se celebra el día del liberalismo, y en el mundo el día del ambiente, como una estrategia para recordar los grandes y significativos cambios logrados por la revolución alfarista y la necesidad de concienciar a la humanidad sobre la necesidad de la conservación del ambiente natural. Sin embargo, bajo el paradigma neoliberal vigente, deformado por la falacia política, junto a elevadas dosis de desconocimiento socioeconómico, se construye una imagen horrorosa de todo aquello que discrepe con el supuesto pensamiento omnímodo, con un halito fétido, cargado de vientos huracanados, originados en las grandes máquinas de mentir y generar ideas que se constituyen en matriz de pensamiento para enormes sectores humanos, ideas borrascosas que funcionan como espesa neblina, ocultando la realidad y evidenciando falsos logros y bienestar.

En este contexto destacar los logros del liberalismo en Ecuador y de la defensa del ambiente es similar a cometer herejía en tiempos de la Santa Inquisición. Primero porque todo lo liberal revolucionario huele a progresismo, a Chávez, a Maduro,  A Correa, a Cristina, a Fernando Lugo, a Allende, a Cuba, etc. Y todo ello hoy es condenado por los radio parlantes mundiales y retrasmitido por el eco menudo de las redes sociales de millones de serviles, interesados, beneficiarios y simples despistados que no atinan a separar la paja del trigo a la hora de opinar sobre sus propias miserias.

Es complicado hablar de liberalismo revolucionario porque atenta contra el sacrosanto paradigma religioso que ungió de virtud al terrateniente explotador, violador, esclavista, ladrón, nefasto infanticida, que llamó a los derechos privilegios  y que enarbolaba la caridad en tanto negaba la justicia social. Es herejía hablar del liberalismo revolucionario porque despojó a la iglesia del control del sistema educativo, de sus grandes haciendas con huasipungueros incluidos, porque eliminó a los y las huasicamas; porque atentó contra el sagrado diezmo que alimentaba las arcas de la iglesia y arrancaba el fruto del sudor de campesinos, obreros y huasipungueros.

Es herético hablar de liberalismo revolucionario, porque significo el fin de la prisión por deudas infinitas que pasaban de generación en generación, que se inventaban y reinventaban de acuerdo a la torcida voluntad de los acreedores que al amparo del analfabetismo y posición socioeconómica de sus deudores, los engañaban, explotaban y mantenían en estricta sumisión ante la mirada complaciente y cómplice de frailes y autoridades elegidas por los acreedores para garantizar su impunidad y apoyar su codicia. (No muy diferente de lo que sucede en nuestra cotidianidad actual).

Liberalismo herético, que se reconoció derechos, y ello otorgaba cierta dignidad y libertad a quienes nunca habían sido sujetos de derecho. Aunque claro está todo ello pronto se envolvería en nubes de espeso humo que permitía descalificar tales derechos, retorcerlos y anularlos cuando perjudicaban al gran poder que nunca ha soltado los hilos  de la hábil manipulación.

Cuestionable hablar de las bondades del liberalismo, porque implica un nuevo enfoque al sistema educativo, rescatándolo de los amplios hábitos de curas y monjas dende se alojan cómodamente obscuros intereses de terratenientes, misóginos, mentirosos, explotadores, pero también de liberales vendepatria, e interesados en la ignorancia e incompetencia de las masas para manipularles en directa correspondencia a sus intereses económicos.

Sistemas educativos con contenidos abyectos, estructurados para mostrar una historia falsa, creada y recreada por las élites  a su servicio y conveniencia. Libros de texto con claras deformaciones históricas. Con estrategias didácticas que castran la iniciativa, el pensamiento crítico y su estándar de aprendizaje se limita a la repetición memorística de un contenido abstracto inútil para enfrentar las dificultades de la vida cotidiana, sin embargo a ese sistema pretenden regresarnos algunos iluminados contemporáneos que desde el lado oscuro de la inteligencia clama porque se revise el sistema educativo y los libros de texto redactados en las décadas del progresismo, y ante tal despropósito mas de un alcahuete simplón de aquellos que carecen de la más mínima idea del sistema educativo, aupaban diciendo “Ojo maestros”

Es desestabilizador hablar de defensa del ambiente en tiempos en que una corriente triunfalista de un capitalismo salvaje recorre el más joven continente devastando la selva amazónica con un deplorable personaje como Bolsonaro, que sin pudor alguno sacrifica la naturaleza ante la avaricia del gran capital. Es arcaico y desfasado defender el ambiente cuando los dirigentes de los dueños ancestrales de la tierra apoyan a una propuesta económica neoliberal a ultranza que fundamenta el desarrollo económico de los pueblos en el extractivismo y explotación ilimitada de los recursos naturales y humanos en bien de la prosperidad del gran capital global, contentándose con las migas que logran atrapar los neoliberales criollos.

Es denigrante hablar de defensa del ambiente cuando la mayoría de ecuatorianos, se alinea con la política económica de la potencia que es la causante de la mayor expoliación ambiental del último siglo y que ubica por sobre los intereses naturales las ganancias de las transnacionales. De aquellas trasnacionales que contaminan ambientes naturales causando enfermedades y muerte a millones de seres humanos.

Sí, es desestabilizador, herético, anacrónico, irreverente, arcaico, y hasta fuera de honda y obtuso como dirían algunos jóvenes, pero aquí estamos, aquí seguiremos gritando al mundo nuestras razones, amparados en la lógica de la historia y en la experiencia vivida, esperando unir voluntades por la fuerza de la razón no de la codicia, la ignorancia o la fantasiosa prosperidad circunstancial lograda pisando los cráneos rotos de los caídos en esta lucha sin tregua.

 

Fredy Torres A.

Junio 5 del 2021. 

PRIMERO DE MAYO. DÍA DEL TRABAJADOR

 

Luchadores sociales en Chile. Época de Allende

PRIMERO DE MAYO. DÍA DEL TRABAJADOR

Otrora espléndido día, en el que nos sumábamos a los desfiles defendiendo el derecho de la clase obrera a mejores condiciones laborales, a mejor salario, a la eliminación de jornadas laborales extenuantes. Las banderas rojas ondeaban entre la multitud, se exacerbaba la conciencia de clase, y en profusos discursos líderes obreros, gremiales, estudiantiles y profesionales especialmente de salud y educación explicaban con vehemencia la estructura social que permitía el despojo del trabajo del obrero por parte del patrono, evidenciaba el flujo de recursos desde las mayorías hacía las arcas de los privilegiados.

Hoy observamos con tristeza como esta lucha por la justicia, la equidad, la solidaridad y el bien común ha retrocedido, en pro de un concepto retrógrado que de la mano de las fuerzas más reaccionarias y obscuras de la sociedad, se impone como pensamiento único en un mundo asfixiado por una avalancha de información que no informa, que deforma y esclaviza sutilmente a millones de seres humanos con basura tendenciosa, muy bien codificada y direccionada por el omnipotente poder de transnacionales de la comunicación que extienden sus redes como infinitos pulpos para imponer un solo punto de vista, aunque con múltiples caras.  El punto de vista que conviene al sistema. A esta red se suman y aún sin beneficio de inventarios, nuestros pequeños medios de comunicación, que como cajas de resonancia repiten incesantemente lo que emana desde los ejes de poder. Hay “opinadores” que nadando en el pestilente fango de su retrógrada ignorancia de la historia social, con prepotencia surgida de su supremo desconocimiento de la realidad social repiten frases trilladas y pretenden interpretar la historia desde su centímetro cuadrado de percepción de la realidad, denostando la lucha social, aupando la conveniencia del sistema, como el único posible, surgido de la voluntad de Dios y sostenido por los hombres más buenos de la tierra, creador de fe, bondad y valores humanistas.


 
Trabajadoras campesinas preparando lodo para construir viviendas.
Archivo personal.

Esta corriente de pensamiento, que mantiene en un manto de oscuridad que muchos no avanzan a develar es aprovechado por los beneficiarios del sistema para con argucias imponer sus tesis, con la misma crueldad que un sádico ofrece un delicioso bocado de comida con vidrio molido a un hambriento callejerito, y de estos procesos son cómplices, encubridores  y colaboradores, muchos obreros e intelectuales serviles, que aun teniendo claro este panorama, se refugian cómodamente en sus nichos de ignominia, y en éxtasis de cinismo se hacen denominar de izquierda. Como reza la vieja máxima social, en toda relación de abuso hay dos actores, el que abusa y el que permite el abuso, aún cuando puede oponer resistencia. Y en este caso los abusados, obreros, campesinos, estudiantes, desempleados, trabajadores autónomos, etc. Se conviertes en resignados consentidores que siguen besando el látigo del verdugo. No sé si por comodidad, conveniencia o cobardía, pero no se puede justificar esta sumisa actitud de los más explotados simplemente como producto de un engaño publicitarios, o de una idiosincrasia construida a partir del egoísmo y del sálvese quien pueda, porque si solo recuperamos nuestra memoria histórica reciente despertaríamos a una realidad social diferente. Miles de desempleados, abusos laborales por doquier, destrucción de la legislación laboral que protegía a la clase obrera, desmantelamiento de los sistemas de protección social, salud, educación, seguridad social y el ofrecimiento de eliminar lo publico en beneficio del negocio privado, y aún así quienes solo pueden acceder a los servicios públicos, consienten que estos se eliminen. Pues si esto sucedió por un engaño que pena, pero los engañados tienen gran parte de culpa por comodidad e indiferencia ante aquellos que administran la cancha en que deben jugar.  Esperemos que la experiencia que estamos viviendo y la que deberemos enfrentar sea una lección que asimilen los sectores que más la necesitan.

 

Fredy Torres A.

Mayo 1 del 2021.

ECUADOR ACÉFALO




ECUADOR ACÉFALO

Sabíamos que estábamos en un despeñadero y que en cualquier momento empezábamos la rodada cuesta abajo, y también sabíamos que en esa rodada la nieve que alimentaba la bola que rueda éramos los más pobres y vulnerables, sin embargo preferimos mirar a otro lado, y tachamos de pesimistas y agoreros de mala pinta a quienes intentaron reflexionar desde la razón, sobre lo que estaba haciendo este grupúsculo de ricachos que controlaban la marioneta que ejercía de Presidente, pero hoy, ya no es presagio, desafortunadamente es una realidad por demás evidente, muerte, dolor angustia, un país acéfalo, sin Presidente, donde algunos payasos de mediana jerarquía se debaten entre decisiones improvisadas y desesperadas, con hálito de prepotencia, y arrogancia, pero con indiscutible incompetencia e incapacidad para enfrentar el desastre económico, político y sanitario en que se debate el país, cuya consecuencia es la perdida de vidas, de las clases más desprotegidas con cadáveres dispersos e insepultos al mejor estilo de la más tétrica película de terror, permitiendo la muerte del personal sanitario, médicos y enfermeras que son la línea frontal para luchar con esta pandemia, incluso agentes del orden, esto no se ha visto ni en los gobiernos mas nefastos de la historia de ningún país, no hay que ser eruditos en administración para saber que para enfrentar una emergencia sanitaria el mayor apoyo y protección debe brindarse al personal médico, enfermeras y demás servidores de la salud, pero aquí prevalecen intereses políticos y económicos de grupúsculos minúsculos, enfermos de ambición, prepotencia y arrogancia que enceguecidos por el poder usurpado no ven más allá de sus propios adulones y esbirros.

Ya basta, la situación del país es tan grave, un país sin gobierno, con instituciones ilegítimas, viciadas de corrupción y falsedad por la ruptura subsecuente del orden constitucional, una Asamblea Legislativa inútil, apéndice de una gavilla de despistados que no atinan que hacer desde el poder, excepto tomar revancha contra todo aquel que se oponga a su miopía política, órgano legislativo corresponsable de esta tragedia, que se niega a asumir el rol que le corresponde en la administración pública, alineándose a la farsa de una fracasada gobernabilidad. Guayaquil, la segunda ciudad más poblada del Ecuador, sin alcalde, ni nadie que responda por su administración, sumida en una suerte de apocalípsis anticipado, camino al desastre total, sin servicios, sin alimentos, sin control, anarquía total, suman varias centenas de fallecidos por la pandemia y de continuar aumentaran las estadísticas, pero por el caos total, hambre, miseria, desesperación, saqueos, represión, etc.

Ya reacciona país, es tal el desasosiego que ya no es cuestión de si toma el poder la izquierda o la derecha, sino de que alguien con responsabilidad social asuma la dirección de este barco llamado Ecuador que está en plena deriva, al menos para evitar el colapso total, y cabe recordarles que en el naufragio los primeros en sucumbir son los que menos recursos tenemos para sobrevivir. Piénsalo.


Fredy Torres A.
Abril 10/2020.

PEDAGOGÍA Y PEDAGOGOS



PEDAGOGÍA Y PEDAGOGOS



El docente no debe olvidar que tiene el legado de alentar sueños…de desbrozar caminos, caminando… de generar confianza, confiando…de formar, formándose… de educar, educándose… de instruir, instruyéndose. En fin, de desarrollar su vida teniendo como esencia hacer realidad que otros desarrollen su vida. (Maikel Pons Giralt. La Pupila Insomne. 01/08/2017)



"Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer cada hombre resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive; es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él y no dejarlo debajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar al hombre para la vida". José Martí

ASESINATO DE ALFARO. 28/01/1912

ENERO 28

ASESINATO DE ELOY ALFARO, EN QUITO


Hoy 28 de enero, el calendario cívico de la memoria ecuatoriana, nos trae del arcano de nuestro pasado republicano, el recuerdo de un hecho fatídico, vergonzante y de muy ingrata recordación, el cruento, premeditado y orquestado asesinato del General Eloy Alfaro Delgado, y sus generales;  que luego de ser sacado de una celda del ex penal García Moreno, fue  arrastrado por las calles de Quito, para luego quemar sus nobles despojos corporales en una antorcha humana de la entonces plaza el Ejido de la ciudad capital, provocando lo que Alfredo Diezcanseco denominó la “Hoguera Bárbara”


El General Eloy Alfaro Delgado, es uno de los personajes más destacados de nuestra historia, y con mucha justicia.


Los cambios que su pensamiento y lucha implementó fueron de gran trascendencia para su época, y constituyen un hitó histórico en la historia republicana, tanto afecto sus discurso y los cambios que a partir del mismo se generaron, a los sectores pudientes de la oligarquía terrateniente de finales del siglo XIX, que a través de sus voceros oficiales, defensores del orden constituido, como fueron los medios de comunicación de entonces entre ellos el Comercio de quito, difamaron, descalificaron y perversalizaron, la figura de Alfaro, hasta convertirlo en un monstruoso enemigo, que atentaba contra los intereses económicos, la moral, la religión, la ética, educación, el bienestar, no precisamente de los sectores terratenientes que ostentaban el poder político y económico en ese momento histórico, sino de toda la sociedad, hábilmente  los discursos terratenientes desde sus medios de comunicación, y desde el púlpito, ya que la cúpula eclesial era aliada estratégica de dicho poder, convencieron a la comunidad de que los intereses y afanes terratenientes, lo eran de toda la sociedad, aun cuando los huasipungueros, conciertos de la hacienda serrana,  el cholo peón de las plantaciones costeñas, servicias domésticas,  artesanos, prostitutas  y otros grupos sociales subyugados solo recibía la dureza del injusto, excluyente, inequitativo y perverso dominio terrateniente.


Vale esta reflexión, porque fueron precisamente miembros de estos grupos subyugados, quienes ejecutaron tan horrorosa masacre, eso sí asesorados, guiados, ordenados, implícita y explícitamente por quienes siempre dieron las órdenes, la oligarquía terrateniente, y por supuesto con la eficiente colaboración de la cúpula eclesial, que no solo era aliada estratégica de estos grupos de poder, sino beneficiaria directa de la estructura de poder que Alfaro combatía.


Señalo, este fenómeno de generalización e inducción psicosocial que constituye el discurso oficial de la gran prensa orgánicamente articulada al poder económico,   para que los grupos subyugados se apropien de los intereses y afanes de sus verdugos, ya que es el instrumento de manipulación que con mayor frecuencia se ha utilizado para perpetuarse en el poder, y que se evidencia con más fuerza en tiempo de elecciones, donde los representantes de los grupos de poder, hacen aparecer como generales sus intereses y visiones socioeconómicas, para convencer al elector,  convenciéndolos que defienden sus intereses y necesidades,  cuando en realidad esos intereses y visiones no solo contrapuestas, sino irreconciliables.

Si bien no puede ubicarse a Alfaro como un defensor estructural de la clase proletaria, ecuatoriana, debe reconocerse que sus acciones y las convulsiones socioeconómicas que se provocaron con el advenimiento de la Revolución Liberal, de finales del siglo XIX, se concretaron en un ordenamiento jurídico que si bien favorecía ex profesamente a un nuevo ciclo evolutivo del capitalismo, y la burguesía agrocomercial, como su más conspicua representante, también facilitó el aparecimiento, organización y presencia de actores sociales del proletariado, especialmente, al romper la infraestructura socioeconómica, política, jurídica, cultural y religiosa en que se fundamentaba el dominio terrateniente, como forma de producción predominante en el periodo pre alfarista.
Consecuentemente, por más que se enfoquen ciertas acciones y decisiones económico político, sociales y jurídicas en beneficio directo de ciertos grupos económicos, dichas acciones y decisiones,  necesariamente tienen incidencia, bien negativa o positiva respecto a otros grupos socioeconómicos, en función de la interacción social que se genera entre  los actores colectivos de una comunidad determinada.

De ahí que, aun cuando muchas decisiones políticas no se enfoquen directamente al servicio de las mayorías sociales, o sus objetivos ulteriores busquen reforzar estructuralmente el sistema socioeconómico dominante, no es menos cierto que en muchos aspectos dichas decisiones coadyuvan al mejoramiento de la calidad de vida, también de los sectores socioeconómicos más deprimidos de la sociedad.

El mejoramiento del sistema educativo, Reforzamiento del esquema de derechos, la regulación de las relaciones económicas, de oferta, demanda e intercambio, el equilibrio en el salario como forma de control redistributivo de la riqueza;  el mejoramiento de la infraestructura productiva, (Energía, vías de comunicación, medios de comunicación)  el cambio de la matriz productiva, fortalecimiento y ampliación del sistema de protección social, infraestructura sanitaria, etc. Indiscutiblemente favorecen el desarrollo humano de los grupos sociales más deprimidos, aun cuando se inscriban en la lógica de mejorar el mercado y el talento humano que el sistema necesita.

Desde esta perspectiva apoyar una propuesta de gobierno orientada a introducir, desarrollar y fortalecer decisiones políticas como las descritas en el párrafo anterior, es ser consecuentes con los más caros anhelos de los sectores económicos menos favorecidos y que constituyen numéricamente la mayoría de la población ecuatoriana.


Fredy Torres A.

Piñas, enero 28 del 2017.

EL 11 DE SEPTIEMBRE ALGO MÁS QUE DOLOR, IMPUNIDAD Y CRUELDAD.

EL 11 DE SEPTIEMBRE
ALGO MÁS QUE DOLOR, IMPUNIDAD Y CRUELDAD.
Reflejo de la voraz lucha por el poder omnímodo del capital sobre el hombre


“Superarán otros hombres el momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor".








Hoy, 11 de septiembre del 2013; día de triste recordación, por la imposición de la muerte y el terror por parte del poder omnímodo del capital y del mesianismo delirante de quienes han ostentado la primera magistratura de la potencia del norte que parece haber sido erigida por las fuerzas del mal como el azote criminal que más asesinatos, ha cometido, dejando una huella profunda de  sangre y terrón en la humanidad, especialmente en el siglo anterior, y que  continúa entusiasta  en su empeño necrófilo.

Hoy, en la parte del mundo, en que nos encontramos, la gran prensa sensacionalista, que se alimenta de la miseria humana, en inicuo amparo al poder del dinero; recuerda con detalle la terrible tragedia que ocurrió cuando los aviones  secuestrados por  Al Qaeda, derribaron las torres gemelas, matando a miles de personas, sin embargo en todos estos reportajes solo se fundamenta la xenofobia, y se justifica el camino de violencia y sangre que ha elegido el imperio norteamericano, difícilmente se observará un texto analítico que profundice en las razones de estos actos criminales impulsados por ex agentes del brazo armado para el trabajo sucio del imperio.

Este manejo emocional que se da al recuerdo de esta tragedia, sirve para manipular en escuelas colegios la mente de niños y adolescentes, que aprenderán a ver a los distintos y específicamente a los habitantes del  Medio Oriente, como personas malas, asesinas, terroristas, y otras etiquetas que tanta ayudan a fomentar la conciencia belicista de los norteamericanos  y demás abyectos, para justificar la invasión a estos países, que se ha tornado en un continuo para los imperialistas, ante su necesidad de apoderarse de las inmensas reservas petrolíferas del Golfo Pérsico.


En este amplio despliegue publicitario de la prensa capitalista, no tiene espacio ni el recuerdo ni el análisis de otro crimen de la derecha capitalista imperial y latinoamericana, cometido hace cuarenta años, también un 11 de septiembre, en Chile, me  refiero al Golpe de Estado de 1973, para derrocar al único Presidente Socialista de Chile, Salvador Allende;  elegido según las reglas de la democracia burguesa, que concluyó con la muerte aún no esclarecida satisfactoriamente del entonces Presidente chileno, por la Unidad Socialista; y que marcara el comienzo de la sanguinaria dictadura de Augusto Pinochet, que segara  algunas decenas de miles de vidas chilenas en pleno contubernio del Imperio asesino que facilito sus recursos y alimentó estrategias terroristas sin escrúpulo alguno



Ojalá la conciencia de algunos maestros y maestras de esta parte del continente tengan la suficiente claridad para sustraerse a la propuesta masiva del imperialismo, y discutan e informen a sus estudiantes con mejores argumentos sobre los trágicos hechos hoy recordados, evidenciando sus causas y efectos, develando a sus protagonistas principales, no con la simple clasificación de sus actores entre malos y buenos sin más ni más.
Como un aporte al análisis de la vida y hechos del 11 de septiembre de 1973 en Chile, adjunto un artículo de  Mario Moros, un historiador Chileno, aparecido hoy en Rebelión; a fin de que refuerce sus conocimientos.

Fredy Torres A.
Septiembre 11 del 2013.
torresfrative@hotmail.com

RECORDAR A SALVADOR ALLENDE

La madrugada del 5 de septiembre de 1970 Salvador Allende salió al balcón del viejo caserón que la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) tenía en la Alameda, frente a la Biblioteca Nacional. Con un modesto micrófono habló a las miles de personas que festejaban la victoria de la Unidad Popular en la principal arteria de Santiago, en una noche constelada que la izquierda había anhelado durante todo el siglo XX. Pronunció un discurso emocionante en el que rindió homenaje a la dura historia del movimiento popular, ensalzó el pluralismo de las fuerzas sociales y políticas que sustentaban su candidatura y prometió que sería leal a la confianza que el pueblo había depositado en él.
No había un lugar más simbólico para dirigir sus primeras palabras al país como futuro Presidente de Chile, porque su bautismo de fuego se produjo precisamente en la Universidad de Chile en la segunda mitad de los años 20, cuando llegó a Santiago para estudiar Medicina, tras cumplir el servicio militar de manera voluntaria. Elegido presidente del Centro de Alumnos de su Facultad, en 1931 participó activamente, como miembro del Grupo Avance (su primera experiencia militante), en las épicas luchas que condujeron a la caída de la dictadura del coronel Carlos Ibáñez y durante un breve periodo fue vicepresidente de la FECh. Un año después, tomó parte en la efímera República Socialista de junio de 1932, lo que le costó varias semanas de cárcel y ser procesado por una corte marcial. En el funeral de su padre, en septiembre de aquel año, prometió dedicar su vida a “la lucha social”.
Descendiente, por vía paterna, de una familia que tuvo un papel destacado en la lucha por la independencia nacional en los albores del siglo XIX y después en la pugna por la democratización del país desde las filas del Partido Radical y la masonería (con el ejemplo luminoso de su abuelo Ramón Allende Padín), hijo de un abogado que terminó sus días como notario de Valparaíso, Salvador Allende Gossens (Santiago de Chile, 26 de junio de 1908) asumió desde muy joven un compromiso social y político inusual en un muchacho de su clase social. Frente a la caricatura del pije Allende, siempre vestido de manera elegante, que tantas veces dibujaron sus adversarios (y algunos de sus compañeros), resplandece su temprana participación en talleres de alfabetización de las clases populares tanto en el Liceo Eduardo de la Barra del puerto como en la FECh y también su colaboración solidaria en consultorios médicos vinculados a los sindicatos anarquistas en Santiago (por la huella labrada en su conciencia por el carpintero libertario Juan Demarchi en 1922) y al Partido Socialista en Valparaíso.
1933 marcó el rubicón en su trayectoria al tomar parte en la fundación del Partido Socialista en Valparaíso. Su ascenso fue verdaderamente meteórico: secretario regional del PS desde 1935, vicepresidente del Frente Popular en Valparaíso desde 1936, elegido diputado en marzo de 1937, responsable local de la campaña presidencial de Pedro Aguirre Cerda que llevó al histórico triunfo del 25 de octubre de 1938 y subsecretario general del PS desde diciembre de este año. Y el 28 de septiembre de 1939 Aguirre Cerda le designó ministro de Salubridad cuando tan solo contaba con 31 años. Su trabajo durante dos años y medio al frente de esta importante responsabilidad muestra muy bien su personalidad política: su capacidad para diagnosticar los grandes problemas nacionales, explicarlos de manera pedagógica (como aquella exposición sobre la vivienda frente al aristocrático Club de la Unión, en la Alameda, en 1940) y señalar las soluciones legislativas y ejecutivas para corregirlos (como la emblemática reforma de la Ley 4.054 que suscribió el 11 de junio de 1941 y que terminaría alumbrando el Servicio Nacional de Salud en 1952).
También en los años 40 su trayectoria fue especialmente meritoria. Entre enero de 1943 y agosto de 1944, le correspondió ocupar (por única vez en su vida) la secretaría general del Partido Socialista, en un contexto muy influido por la II Guerra Mundial. En 1945, fue elegido senador por primera vez. En 1947 y 1948, se distanció del sector anticomunista del socialismo y criticó firmemente la persecución del Partido Comunista por el Gobierno de Gabriel González Videla, estigmatizado para siempre como traidor por Pablo Neruda en Canto general. Y cuando la mayor parte de sus compañeros apostó por la opción populista de Ibáñez para la contienda presidencial de 1952, supo reagrupar junto a los comunistas en el Frente del Pueblo a las fuerzas de izquierda que apostaron por un camino singular en el contexto de la guerra fría. Elegido candidato presidencial, Allende recorrió por primera vez todo el país, “de Arica a Magallanes” como acostumbraba a decir, con la dedicación y la fe de un misionero. Volodia Teitelboim, Jaime Suárez Bastidas o Carmen Lazo le acompañaron en la campaña de 1952 y dejaron sus testimonios de su tenacidad y su confianza en la posibilidad de transformar Chile a partir de la formación de un potente movimiento político y social.
En 1958, ya con el socialismo reunificado y la izquierda fortalecida en el Frente de Acción Popular (FRAP), quedó a 33.000 votos de La Moneda y fue el candidato más votado por el electorado masculino. Algunas irregularidades en el escrutinio y la inopinada aparición de un curioso personaje, el “cura de Catapilco”, le privaron de la victoria, que correspondió al derechista Jorge Alessandri.
En febrero de 1959, mientras se encontraba con su esposa, Hortensia Bussi, en Caracas para asistir a la toma de posesión de su amigo Rómulo Betancourt, decidió viajar a Cuba y allí conoció a los principales dirigentes de la Revolución que cambió la historia continental y endureció el clima de la guerra fría en América Latina por la respuesta de Washington. Amigo y compañero de Fidel Castro y de Ernesto Che Guevara, fue un firme defensor de la Cuba socialista.
En 1964, la batalla presidencial le enfrentó con un viejo amigo, el democratacristiano Eduardo Frei Montalva, pero también con la CIA y el Gobierno de Lyndon Johnson, que financió una increíble campaña de propaganda anticomunista que ya había dado resultado en Italia en 1948. Su tercera derrota no le indujo ni a moderar sus posiciones políticas, ni tampoco a aceptar el estruendoso proceso de radicalización (retórica) de su partido, con el Congreso de Chillán de 1967 como punto de partida.
Muy pronto advirtió de las limitaciones del programa reformista de la Democracia Cristiana y de la hipocresía de la “Revolución en Libertad”. La creación del MAPU por los dirigentes más consecuentes de la DC y la masacre de la Pampa Irigoin en 1969 le dieron la razón. La fundación de la Unidad Popular en octubre de aquel año reafirmó su correcto análisis político: por primera vez, junto con la izquierda marxista confluían fuerzas tradicionalmente centristas (Partido Radical), de inspiración cristiana (el MAPU) y otros sectores (API y PSD). La campaña para la batalla presidencial de 1970, con la explosión del movimiento muralista y de la Nueva Canción Chilena, la movilización de los trabajadores y de nuevos actores, como lospobladores, alumbró un inmenso movimiento popular que abrió las puertas de la Historia aquel inolvidable 4 de septiembre de 1970.
Después vinieron sesenta días de una tensión política extrema, en los que la derecha, el freísmo, el poder económico (con el emblemático viaje de Agustín Edwards, propietario de El Mercurio, a Washington el 14 de septiembre) y el Gobierno de Nixon, la ITT y la CIA conspiraron para impedir la investidura de Allende por el Congreso Pleno. Fracasaron porque la Democracia Cristiana estaba dirigida por su tendencia progresista y las Fuerzas Armadas encabezadas por un general ejemplar, René Schneider, asesinado por la ultraderecha y la CIA.
El 3 de noviembre, Salvador Allende se terció la banda presidencial y se inició uno de los procesos políticos que mayor esperanza despertaron en el siglo XX. Un periodo lleno de dificultades, también –obviamente- de errores de la Unidad Popular, pero en el que sobre todo brillan los inmensos logros del Gobierno presidido por Allende y del pueblo chileno: la nacionalización del cobre, la reforma agraria y la erradicación del latifundio, la creación del Área de Propiedad Social y la participación de los trabajadores, una política internacional no alineada y verdaderamente ejemplar, un proyecto cultural inigualado en la historia nacional (Quimantú, el Tren de la Cultura, el crecimiento y apertura a los obreros de la Universidad Técnica del Estado) y un programa de medidas sociales muy completo (con el medio litro de leche como expresión cotidiana de eso bello cartel creado por los artistas plásticos de la UP: “La felicidad de Chile empieza por sus niños”). Y sobre todo el desarrollo verdaderamente conmovedor de la conciencia revolucionaria del pueblo, su alegría y su permanente movilización en defensa del camino al socialismo “en democracia, pluralismo y libertad”.
Salvador Allende representa ante la humanidad aquel proyecto político, aquellos años inolvidables… incluso para quienes no los vivimos. Aquel tiempo de las cerezas, similar al cantado en la bella canción de la Comuna de París, un siglo antes.
Han transcurrido ya 40 años y Chile enfrenta grandes desafíos para conquistar una verdadera democracia. La huella dolorosa del cruento golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 no desaparece de esta angosta y extensa franja encajada entre la cordillera andina y el imponente océano Pacífico. El reto es construir una nueva mayoría política nacional que aglutine a todas las fuerzas democráticas para superar el modelo neoliberal impuesto a sangre y fuego por la dictadura militar y avanzar hacia un país con más igualdad y justicia social. Una nueva Constitución, la renacionalización del cobre, la derogación de la legislación laboral pinochetista, el respeto al medio ambiente, el reconocimiento de los pueblos indígenas, el fin del lucro en la educación y la salud, una ley electoral justa… El horizonte democrático se ensancha hacia las Grandes Alamedas.
Y en este camino vivirá siempre la memoria de Salvador Allende. De aquel muchacho que conversaba y jugaba al ajedrez con el viejo Demarchi en su modesto taller de carpintería, del militante del Grupo Avance, del fundador del Partido Socialista, del médico con profunda vocación social, del masón orgulloso de sus antepasados, del diputado, ministro y senador, del candidato presidencial que unió a la izquierda y de aquel inmenso y hermoso movimiento popular que abrió con él las puertas de la Historia una noche constelada de septiembre de 1970.
Recordar a Allende exige ir más allá de la inmensa tragedia del 11 de septiembre de 1973 (y después), de su heroica muerte en La Moneda. Recordar a Allende es recorrer su apasionante trayectoria política y la historia de la izquierda chilena en el siglo XX. Recordar a Allende invita a pensar y recrear el socialismo en el siglo XXI.
- Mario Amorós, historiador y periodista, acaba de publicar, en Chile y España, Allende. La biografía (Ediciones B). http://www.edicionesb.com/catalogo/libro/allende-biografia_2844.HTML



LOS 47 MEDIOS DE COMUNICACIÓN QUE RECIBIERON DINERO DE LA USAID PARA ALINEARSE A LOS INTERESES DE EE.UU Y DESACREDITAR AL PROGRESISMO EN ECUADOR

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